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22ABORTO: HUEVO QUE PONGA, HUEVO QUE APLASTO
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 22-11-2009
Tags: Aborto, Aido, Educación sexual, Trinidad Jiménez
La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, siguiendo la estela emprendida por la Junta de Extremadura, aquella ejemplar actuación llevada a cabo o a punto está de enseñar las consideradas, hasta el momento al menos, felicidades intrínsecas de los extremeños -ya saben aquello de que los extremos se tocan- pues no parecen saber mucho de onanismo ni de sus requisitos, decimos que la ministra, a la vista del éxito alcanzado por su conmilitones, va a poner,- mejor edificar, por la imporancia de lo que se propone hacer- en todos los colegios la educación sexual a partir de los once años.
Sabia medida, en modo alguno encontramos la asignatura descabellada, muy uil para nuestra juventud, enfangada en el botellón y en la molicie y sobre todo y especialmente, para que del tema sepan al menos los prolegómenos, que el resto va saliendo sólo.
Y creemos que la iniciativa es excelente por razones puntuales, para que en el futuro no se alege sapiencia cuando lo que muestra es ignorancia, como es el caso de la otra ministra, la del todo da Igual, la señorita o señora Aido y esperamos que vuelva -por lo: se ha ido- sabiendo lo que es y comporta un embarazo.
Creémos que, la carencia de Aido, al permitir el aborto convenido tiene una explicación válida y lógica. Personalmente he creido que el hecho que me propongo relatar era un cuento, la experiencia me está demostrando que no, que es factible el confusionismo al respecto y como así lo ha entendido la ministra de Sanidad, es po lo que eleva a los altares esta educación tan fundamental.
Lean sino:uUn niño de ocho años vuelve de clase -debió ser la misma a la que asistió Aido- y le dice a su mama al llegar a casa:
- Mamá, este fin de semana me caso. Así lo hemos convenido en la escuela algunos compañeros.
La madre, lejos de escandalizarse por la salida, de aborchornar al niño con la risa que le estallaba en la garganta le da una explicación, acorde para su edad.
_ Verás, Carlitos, lo que te propones hacer es un imposible, un casamiento nunca es tan rápido ni a tan temprana edad. Además, -le añade la madre- no podrías con las cargas que conlleva tener una mujer. El dinero que se necesita y que ahora no ganas y -con la misma guasa le sigue diciendo: sobre todo los hijos que pueden venir.
Carlitos raudo le contesta:
- Ni te preocupes por eso, mamá. A Encarnita, mi novia, ya la he dicho que de hijos, por el momento, nada, si acaso para más adelante. Muy seriamente la he asegurado que, huevo que ponga, huevo que aplasto.
Posiblemente, por haber asistido a esta misma clase de Carlitos, con gran aprovechamiento sin duda, la ministra Aido se ha queado sin saber que el aborto no es un huevo que puede aplastarse, ni tan facilmente ni tan gratuitamente. Es una vida que debe estar por encima de cualquier otra consideración.
Un huevo es un huevo. Todos los días, en todos los rincones del mundo se aplastan millones, acaso por eso, por esta acción considerada baladí, Aido presupone su poco valor. Sería acertado, para que la cambiara el concepto, que asistiera a las clases de la nueva asignatura.


