Escandalizan los seres humanos cuando, mirando, no ven más allá de sus narices, sin estar ciegos, por supuesto. Entiendo la avaricia, el quítate tú que me pongo yo, es algo habitual en el mundo, no solo en nuestro país, inherente al ser humano.
Tardo más en entender a aquellos que, mirando solo el presente, hipotecan el futuro. No de ellos, que hasta ahí llegan, posiblemente de sus hijos, a buen seguro de sus nietos. Claro que, para su demostrado egoismo, eso les cae fuera de la órbita de su raquitica, estrecha visión.
¿Acaso piensan -hablo del tan traído y llevado Estatuto, es la última vez que escribo Estatut- que el resto de España, a este puñado y medio de aprovechados, a unos cuantos miles de no enterados, muchos inocentes uncidos al carro que pasa por delante por toda razón, les vamos a solucionar la papeleta?
¿Por qué no advierten que su comunidad, antes sus provincias, durante muchos años, muchos, fueron las primeras en España, que fue verdad que espolearon a la economía de la nación para que todos, ellos más por supuesto, estuvieramos orgullosos y encantados? No, no se han enterado que han dejado de ser los primeros, para devenir en quintos, camino despeñado de la sexta. Una pena, para todos.
¿Se preguntan las causas, estos miles de seguidores, cegados por promesas tan absurdas como vanas e imposibles, de quién es la culpa? ¿Del resto de España? Porque han dejado de trabajar los catalanes, paradigmas del buen hacer. No, es mucho más sencillo y fácil de adivinar. Si quieren una respuesta verdadera, por qué no se preguntan: ¿qué hacen sus dirigentes con los dineros que han rebosado sus arcas? ¿Dónde están ? ¿Gastados en obras, en proyectos, en inversiones capaces de producir y dar trabajo o en el bolsillo de los que sin pudor no les alcanza la visión para ver el día de mañana, de sus descendientes.
¿Por qué en vez de tanta dignidad, emprendida por unos pocos - algunos muy obligados tanto por las prebendas como por las circunstancias actuales- y no entendida por el resto, no se percatan de los múltiples problemas, de las dificultades que les iba a acarrear la independencia?
¿Por qué el Bagó, de siete suelas, en español lo ponemos con uve, de vergüenza, -este es con la b de burro, de bufón, de buscavidas, de bucanero de tierra, de burlón burlado- en vez de amenazar, cuando pide que se mate a los peperos, no se pregunta por las consecuencias que podría acarrearle, no el asesinato, que suponemos era una salida de pata de banco, -para contentar a los que pánfilos le escuchaban- si este partido, el único que parece oponerse a la reedición de los reinos de taifas, en la que nos quieren convertir estos descerebrados, les facilitara el camino de la independencia, después de la indignidad. Juego macabro. Sin duda. Claro que le saldrá igual de barato que cuando colocó a España, entre los paises extranjeros que iban a participar en una jornadas de turismo en Cataluña.
Podrían llevarse algunas sorpresas que ya, de no ser tan lerdos, de mirar y ver, se podrían dar cuenta de los cambios que se están produciendo. A España le resbala su insistencia, cada día más, sus impertinentes peticiones, dirigidas exclusivamente y con el único fin de llenar sus andorgas, cada vez más vacias.




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