Dos hechos en apariencia antagónicos ocupan la preocupación actual de la ciudadanía. Por un lado el descrédito ganado a pulso por nuestros representantes políticos. Aunque cueste creerlo, por sus hechos y por su impunidad, una gran mayoría de ellos. Por otro, el paro, el desempleo, el cerrarse el mes sin aliciente alguno. Y todo ello a la espera de una actividad cerebral, la que se necesita para poner en marcha los mecanismos necesarios para que, entre todos -de otra forma no saldremos del agujero- encontremos por fin la solución
Sabemos, es obvio, que hay excelentes servidores públicos que se dejan la piel y las neuronas en el ejercicio de sus funciones. Pero también sabemos de la imposibilidad de imponer sus criterios ante el pensamiento político distinto y al parecer tan disturbador para el contrario, nunca el enemigo.
Los cuatro millones y pico de parados hablan bien a las claras de los exclusivos, casi únicos sectores que existen en España para dar empleo. La tan traída y llevada burbuja inmobiliaria ha tenido gran parte de la culpa de cuanto nos está ocurriendo. Los trabajadores en este sector de la construcción son ahora meros espectadores en paro y sin culpa de cuanto ha ocurrido. Los culpables son los constructores, insensibles en su afán devorador. Siempre, no se olvide, auspiciados por la banca, igualmente protegidos por el Gobierno con su silencio, al no saber, nunca, que los globos admiten aire hasta cierto punto. Después explotan. Culpable el Banco de España, porque si bien advertía del peligro que estaba suponiendo las hipotercas bancarias concedidas a personal sin aval alguno, nunca fueron lo suficientemente valientes para prohibir tan peligrosas prácticas.
En definitica el gran culpable nuestros gobiernos, en plural, porque antes de llegar a estas situaciones no pueden alegar sorpresa y si así lo hicieran, demuestran ignorancia supina de lo que supone regir con buen tino una Nación.
Ahora, para remediar el descalzaperros donde nos han metido -por supuesto que hay otras más preocupaciones ciudadanas, lo que sin duda sería exhautivo enumerar aquí- se ha creado la comisión anticrisis.
¿Quién la crea?. El gobierno. ¿Para qué?. Para que le den ideas. Y no sería más lógico que en vez de entregar tres folios raquíticos con la nada escrito y de esperar ideas que les saquen del atolladero no sería más natural que comenzaran ellos exponiéndolas y dieran más tiempo y lugar para que los invitados - no los biscochables, como ahora se dice para los que hoy dicen lo contrario, cuando mañana sabemos de antemano que van a abrir la boca para recibir el sustento y el contento- digieran y adapten a sus ideas las ideas del principal responsable.
Lo que nunca se puede hacer, debería estar prohibido por ley, es decir esto y desdecirse al instante. Se sopesa y de acuerdo las partes, se da el visto buen. Hacemos referencia al caso del intento fallido de rebajar el sueldo a los funcionarios anunciado por el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña y desautorizado 24 horas después por Moncloa, Deslices de este tipo, metiduras de pata tan evidentes, no son nada recomendables, ponen la credibilidad de los gobernantes, la poca que les resta, a los pies de los caballos.




Febrero 26th, 2010 a las 20:56
[...] LOS FUNCIONARIOS NO SUFRIRÁN RECORTES EN SUS SUELDOS | Emplea tu … [...]