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20ECONOMÍA REAL, ECONOMÍA FICTICIA
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 20-02-2012
Tags: CCOO, Fátima Báñez, Rubalcaba, UGT
Parece ser que, los sindicatos más numerosos, UGT y CCOO, reducen sus plantillas. Ferraz, en la sede socialistas se plantean lo mismo y a todo eso, es decir, conscientes de la situación, dicen, proclaman y salen a la calle para protestar contra la reforma laboral. El hecho tiene un pelín de incongruencia, y un mucho de falta de sentido común¿o no?
Son, al fin y a la postre, no querer mirar la realidad que nos circunda. Cuando Rubalcaba, - ahora en la oposición, caso ilógico, el número de sus seguidores baja, nada bueno dicen de él, ni de sus actuaciones y maneras – denuncia la “campaña repugnante – así lo califica- que el PP está llevando a cabo contra los sindicatos” parece claro que para él, para el señor Alfredo Pérez, Secretario General del PSOE, ellos, los sindicalistas, también son otros políticos, pues cobran del erario público, sin hacer nada de provecho y lo que es aún peor, sin responsabilidad alguna.
Estos, los sindicatos, para ser considerados como tales, a más de subvencionarse por si solos, para no depender del gobierno de turno y no ser ricamente ninguneados, como hacen todos aquellos países que se precian, deberían mirar que es lo que de verdad conviene al trabajador que dicen defender. Salir a la calle con la única intención de ser vistos y a lo más echar un pulso al gobierno, es todo función de cara a la galería y aquí, lo que nos estamos jugando son puestos de trabajo inexistentes y de difícil creación. No parece más lógico mirarnos en aquellos países, en sus modelos, porque ellos, si han caído en la crisis se están levantando gracias precisamente a liberalizar situaciones, corsés, que se han demostrado hasta la saciedad, no sirven en tiempos como los actuales.
Deberían mirar la continuidad de una economía que fue ejemplo y tratar de levantarla a costa de lo que fuera, hasta conversar con los responsables del gobierno, Fátima Bañez, la señora ministra y todos aquellos en definitiva que deciden en tales trances y llegar a consensos que sirvan para aliviar la carga de cinco y pico millones de parados. Abrir los ojos y saber que nuestros trabajadores, son demandados fuera de nuestras fronteras y como es obvio, los primeros son los titulados superiores, aquellos que estaban marcados para convertirse en la sabia nueva y productiva necesaria para la continuidad en buena perspectiva.
Ellos, los sindicatos, políticos al fin, si verdaderamente vinieran a cumplir con sus cometidos, nunca fáciles, se dispondrían a defender con uñas y dientes el despilfarro que se está produciendo en todos y cada uno de los rincones del país. Pedir responsabilidades porque el dinero que así se esfuma no produce un solo puesto de trabajo. Esta sería su exigencia inmediata, el folklore de salir a las calles como ha ocurrido tan solo en el pasado fin de semana, nos asemeja un poco más si cabe a la que fuera anteayer una gran nación, Grecia, país que fue y que se empeñan en hacerle desaparecer dentro de la molicie más infesta.


