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24LAS EVIDENCIAS TAMPOCO SON SUFICIENTES
Archivado bajo (Análisis de actualidad, Análisis económico, Asesoría, Finanzas personales, General, fútbol) por José Luis Martín el 24-02-2011
Tags: Poliza de buenas costumbres
El mero hecho de echar una visual, o la oreja misma, a los medios de comunicación, escritos o hablados, produce, cuanto menos, un sarpullido que responde al curioso nombre de piel de gallina, cuando, en el caso que nos ocupa, debería denominarse piel de paquidermo.
No ya hablo de las tragedias griegas o más cercanas, casi invisibles que nos cuentan y a las que erróneamente llamamos violencia de género, cuando el género tratado es el sexo o la furibundia doméstica, hablo más bien del susto de ver que, aquellos más obligados por su trabajo, oficio o pasión, son aquellos que más se saltan a la torera las leyes, los jueces y la moral desconocida.
Como ya han debido entender, mayormente por lo meridiano del caso, sigo haciendo mella y apuntando, con la escopeta de mi dedo índice, lo único que tengo a mano para disparar, además del bolígrafo, a los regidores que nos politiquean o a los políticos que hacen de su vida un sayo. Quiero decir que ellos, desde el pedestal que mal les hemos encumbrado, nos miran como si ratas fuéramos y eso en el caso de que logren distinguirnos, debido, claro, a la altura que se encuentran.
Están tan sobrados en oscuridades que actúan de día como si estuviera nublado y en todo momento y es su convicción, están preparados y exentos de hacer cuanto les viene en gana, porque se encuentran al pairo de cualquiera de las obligaciones que a los demás se nos demandan.
Ellos, que deberían ser sacerdotes buenos, para distinguirse de los malos, primordialmente deben ocuparse de allanar los caminos que transitamos y que tan sobrados están en los actuales momentos de peligrosas hondonadas, cuando no simas insalvables, y que son los primeros en escaquearse de la realidad para encontrar cómodo refugio donde alcanzar la mayor gloria de sus particulares intereses.
Mientras esto sea así, mientras los políticos, un minuto antes de acceder, no exhiban su póliza de buenas costumbres y libres de toda enfermedad que contamine, no tendremos los ciudadanos de a pie, los que circulamos sin salirnos de la raya, también llamada legalidad, nada o muy poco que hacer en este maremágnum del que estamos rodeados.
Cuando espantados contemplamos las revueltas que están teniendo lugar al otro lado del Mediterráneo, como parecida respuesta a cuanto estamos denunciando, deberíamos de ser algo más prudentes y poner, para no ir más lejos en el devenir que nos aguarda, manos a la obra y así remediar tanto desmán como todos los días, sin que falte uno, se denuncian en los medios nombrados de comunicación.
Ni siquiera los políticos justos, que los hay, tienen redaños suficientes para denunciar a sus desiguales, por aquello de tapar lacras que hieden o peor, para no caer en desgracia. Desgracias de la que, en los momentos presentes sufren, mayormente, los millones de parados dentro de nuestras fronteras.


