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03LA BOLSA, UNA BOMBA O UNA MINA
Archivado bajo (Finanzas personales) por José Luis Martín el 03-10-2011
Tags: Banco de España, Bolsa, Fitch
Malos son los tiempos que corren para la inversión en general, peor en cuanto el ahorrador es moderado, más, cuando de lo invertido se esperan emolumentos devengados que nos hagan millonarios de la mañana a la noche, ni siquiera pensando en un milagro, de esos que dicen ocurren de cuando en vez en la Bolsa.
Los mismo hechos en capitales millonarios, son otra cosa, en nada les invalidada, todo lo contrario, en tiempos de crisis, ellos tan solo esperan el momentos propicios, como el cazador aguarda a su presa y dispara y no marra. A buen seguro que la cosecha en pródiga porque, al contrario del sentir general, para ellos el instante es excelente. Es lo que tiene ser grande en momentos de crisis.
Crisis esta que nos ataca por todos los costados, sin dejarnos respirar y aún impidiéndonos que el aire llegue a los pulmones de los menos favorecidos y más débiles.
El Banco de España, siguiendo en el tono de las mismas alegrías, nos remite cuentas pavorosas. La deuda del Estado alcanza, dice, los 510.255 millones de euros, porque tras el parón de julio, retornaron los incrementos sin tasa ni medida, sin nada que imponga orden y menos concierto. Añade el Banco que la deuda de la Administración Central se incrementa cada hora que pasa en 7 millones de euros.
Por tales datos en nada nos puede extrañar que la prima de riesgo suba a cotas de espasmo, que el informe económico del Fitch, la agencia de medición de riesgo haya bajada la previsión hecha por nuestro glorioso gobierno del 1,6 por ciento en el PIB al 0,5 %. ¡Hay quien de menos!
El ahorrador, a eso íbamos, el que intenta incrementar su peculio personal con inversiones dentro de un orden, lo lleva crudo. La Bolsa, responde al título de este comentario. Por eso los millones, como el maná, producen minas productivas y los otros, los moderados, los que llegan al parquet contando sus haberes, pueden encontrarse con una bajada continuada en el valor comprado y en que hemos sido recomendados tras el estudio de sus posibilidades y podemos encontrarnos con la inversión en paro y durante muchos tiempos, sin gloria alguna y si muchas penas.
Es por eso que a tales inversores se les recomiende que para hacer una contraprestación en Bolsa, miren, más que al tablero de cotizaciones, donde la realidad y la fantasía tantas veces se confunden para ofuscar al observador más perspicaz, se fije en los dividendos repartidos por el título a adquirir. En muchos casos y porque gangas no hay, esta observación es más rentable que esperar a un cambio de tenencia, que muchas veces, muchas, no se llega a producir sino en un tiempo muy lejano.
La Bolsa, rentable a largo plazo, es casi siempre un hecho, no una verdad inmutable y que, aún siendo real, es demasiado el riesgo que se corre cuando no se tiene en cuentas que, al cabo, es renta variable y por ende especulativa, que necesita de ojos muy atentos a la realidad que existe fuera de ella.
Como colofón, la caída del oro. Como ocurrió con la burbuja inmobiliaria ahora ocurre con el precioso metal. Todo por la falta de moderación existente y porque los organismo que debían ocuparse del tema, no lo hacen, al menos con la asiduidad que tal asunto requería. En total, 200 euros en los últimos días de bajada.


