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08LAS MEDIDAS QUE EL GOBIERNO TOMA, CARECEN DE SERIEDAD
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 08-03-2011
Tags: Blanco, Rajoy, Zapatero
Vino el ínclito con las del veri. Es decir, tras el milagro o lo que fuera, de su nombramiento, que todo el mundo a la altura de entonces daba por fracasado, se propuso acabar con la leal oposición. Las oposiciones deberían ser leales a sus principios y los que mandan, es un hecho, desleales a cuentos postulados exhibieron para lograr el poder.
Hablamos, como ya hayan supuesto, de José Luis RZ, que de la nada alcanzó el estrellato que ya su madre, en el lecho postrero, le aseguró que –respondía a una pregunta formulada por su vástago- llegaría a presidente del Gobierno. Así al menos se ha dicho, se cuenta y se queda uno patidifuso ante una situación del todo punto incomprensible e increíble.
Bueno, pues conseguido lo cual, repito que nadie esperaba, el milagro andante se propuso acabar con la oposición pepera, la única de verdad que queda.
De haber tenido un ápice de lo que se debe poseer para alcanzar el propósito que él consiguió –lo digo con cierto retruécano por ver si al fin logro creérmelo del todo- en vez de tal propósito, por aquello que midiendo al adversario se conoce la altura física e intelectual que nosotros ostentamos, neciamente lo ha intentado desprestigiar hasta intentar hundirlo en las mismas cloacas del descrédito.
Debe ser esa la altura que él se ve, la que le vemos los demás, también la cada vez mayor parte de los que dice suyos, cuando a base de mucho fijarnos, le advertimos en la bruma que le rodea.
Y como no podía ser menos, cuantos a su lado están, por escogidos, tampoco parecen dar la talla salvo en casos honrosos y puntuales. La elección debió de estar precedida de aquella máxima que se cumple a rajatabla o vas a la calle, nunca por encima del jefe, si quieres seguir disfrutando de la poltrona que ocupas.
En Qatar, donde le hemos visto departir con el emir, en su gira, suponemos estratégica por Arabia Saudita y Túnez, sin duda en momentos propicios para proseguir con la Alianza de las Civilizaciones, ha vuelto a insistir en la austeridad diseñada para salir de la crisis, que así se lo ha propuesto, limitando la conducción en autopistas a 110 kilómetros. Sin duda una medida a la altura de lo que nos tiene acostumbrados.
Su fiel escudero, don José Blanco, el mismo que quiere cerrar Madrid, ante la insinuación de los peperos de la bobada suscrita, ha dicho con su verbo radiante que quienes así dicen, son unos friquies y unos anarquistas de tomo y lomo. Lo segundo, lo de anarquistas se entiende a la primera, siempre puestos en el sutil pensamiento del ministro de Fomento, lo de friqui me cuesta pensar en Mariano Rajoy, tan alto, tan apoltronado, como un ¡viva la virgen y el Santo José! Qué quieren que les diga, no alcanzo al intelecto del que pronuncia tales comparaciones. Hay que haberse dejado los codos estudiando en los pupitres del derecho, para llegar a los ingenios que se gasta el ministro nombrado.
La siguiente ocurrencia, ya saben, es que, la iluminación de nuestras carreteras sufrirán, en aras de la misma austeridad, recortes casi imperceptibles, pues es posible que no veamos otra cosa que las multas. Y todo no termina aquí, claro que para hacer recuento me pasaría siete años, los que ellos llevan sin bajarse de la poltrona.
De esta, para bien de todos, puede darse la refundación del partido, que así de lastimoso dejará Zapatero y sus adláteres… y adláteras, al PSOE.


