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17LA AUSTERIDAD LLEGA A LAS CAJAS
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 17-02-2011
Tags: Caja Madrid, CataluñaCaixa, Rodrigo Rato
Después de lo manirrotos que han sido, por quedarnos en la superficie de lo que significa tan complejo como arduo problema, las Cajas de Ahorros. – aún no todas, que los aires soplan en direcciones varias y distintas - se están comenzando a ajustar los cinturones, en plural.
Desaparecidas las Piedades de los Montes, quedaron sólo aquellos que miraban, más para sus intereses que para la función a ellos encomendada, dando lugar, es obvio, a los agujeros negros en las entidades donde tales directivos tenían su asiento. Ahora, con las vacas flacas, parece que se impone, contra la opinión, es claro, de los que iban a ser recompensados con los tales bonus, la austeridad, la virtud que nunca debió de estar ausente. Las dádivas que han cobrado a lo largo y ancho de tantos años, de ningún modo la han merecido, ni aún cuando los números en los balances finales fueran positivos, pues mirando la cuantía de los pingües beneficios que se han llevado, no dejan de ser cantidades desorbitados, cuando no piedra de escándalo.
Son estas entidades, las que para salir del marasmo donde han sido llevadas han tenido que pedir árnica, dineros del contribuyente al Gobierno, -gobierno que sigue mirando por la ventana de enfrente para sustraerse de la amarga realidad que le espera dentro y que se nos viene encima a los ciudadanos- tienen la desfachatez de adjudicarse una prebendas que producirían sonrojo, hasta los mismos desamparados que pululan por las calles pidiendo una limosna.
Por todo ello, no nos queda otra que aplaudir la postura adoptada por Rodrigo Rato, que en el proceso de bancarización de las Cajas, intentando redimirse del complejos y tramas, de problemas encontrados, ha tomado la decisión acertada de poner a buen recaudo, lejos de las manos de los anteriores directivos de lo que fue Caja Madrid, 25 millones de euros, que iban a ser repartido guapamente y sin duda alegremente entre los diez directivos que conformaban la cúpula de dicha Caja.
No conforme con esto y sabiendo muy bien, suponemos, en donde se ha metido, rebaja un 5,4 por ciento los sueldos a los que con él conforman la directiva de esta entidad. De otra forma el futuro no tiene precisamente brillo áureo.
Y como los ejemplos buenos deben cundir, a la decisión primera adoptada por Rato se une ahora la tomada por CataluñaCaixa, que hace otro tanto y frena a sus directivos de los bonus a ellos destinados. Mientras esta Caja se convierte en Banco, su presidente dimite, parece ser que en desacuerdo, cosa ésta que él niega, con la resta salarial a la que son sometidos.
Por nuestra parte, repetimos eso tan manido de que cunda el ejemplo, para bien y en beneficio de un país en demasiadas bocas y casi siempre como mal ejemplo.




