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11ENTUERTOS Y CASI CIEGOS
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 11-02-2011
Tags: Elena Salgado, Mercasevilla, Rodrigo Rato
El pueblo llano, los que escuchamos y leemos, sin otro cariz interesado que saber por donde van nuestras finanzas, las que despachan los políticos, nos solemos conformar con cuanto nos cuentan, que siendo mucho es casi siempre malo, al menos en los últimos tiempos. Pregunten, si no me creen, a los jubilados y a los funcionarios que fichan.
Claro que sabemos que a la superficie, como ocurre en los océanos, los icerberg muestran al espectador un tercio de su volumen, igualmente en política sólo afloran los casos que, por descuido o negligencia, cuando no sobrados del grandilocuente: “aquí mando yo”, saltan a la luz, no sin sorpresa, que nadie se habitúa a algo así y escándalo mayúsculo.
Y todo ellos ¿por qué? Deducción lógica e inmediata. Cuantos, de aquellos que salen en los papeles y en las ondas sonoras, tan sólo exponen a vituperio público sus nombres y apellidos, para vivir el resto de sus vidas, pero que muy bien, con los “ahorros” obtenidos. Lo de ahorrar va entrecomillado, para que la ironía no se vea a simple vista.
Otro gallo nos cantaría, aunque uno no sea muy del corral si, lo que se dilucidara fuera algo más que sus reputaciones en los tablones del público escarnio y se les exigiera, al tiempo, la restitución de lo así conseguido.
Caso flagrante, Mercasevilla, por actual. ¡Oiga!, de verdad que todo ha ocurrido así o es que nos quieren tomar el pelo. Que el asunto clama al cielo, por la cuantía de de lo repartido o mejor a la tierra, ahora que se lleva tanto el laicismos dentro de nuestras pobres fronteras –digo pobres porque cualquiera que quiera inflingirlas, se las salta a la torera sin ningún inconveniente.
Cuando aquí no pasa nada, cuando quien delinque lo puede hacer cuantas veces quiera porque está amparado por la política y su afiliación a la mamandurria, estamos condenando a nuestro país al mismo pelotón de los torpes, después de haber salido de un honroso puesto.
Ponerse, con la que cae, a discutir que si también los listos se equivocaron al no prever la crisis económica es, cuanto menos, de pánfilos o ingenuos, con la mirada en el balcón de enfrente. Caso referido el de nuestra ministra Elena Salgado, que desvía la realidad para apuntar a Rodrigo Rato cuando estando al frente del FMI, no previó la crisis económica. Siendo cierto, no era responsabilidad del ex vicepresidente, era exclusivamente suya. Por otro lado, en el 2007, dos años antes de que Zapatero claudicara en su perspectiva errónea, el Fondo Monetario Internacional advertía del mal, el que España no se pusiera la venda para tapar la herida, era sólo puritita ignorancia.
Que la ministra económica, señora Elena Salgado, intente compartir equivocaciones, ni es muy loable ni tampoco la libra del compromiso adquirido con el cargo. Ellos, el Gobierno de entonces, ignoró donde debía rascarse, tampoco tuvo en cuenta los consejos al respecto, que nunca se sintieron aludidos. Así pasaron dos años antes de rectificar el entuerto, cuando ya habíamos quedado ciegos.


