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25LA MEMORIA DE LA DESMEMORIA
Archivado bajo (Análisis de actualidad, General) por José Luis Martín el 25-01-2010
Tags: "caso Faisán", Garzón, Luciano Varela, memoria histórica, Zapatero
Sabemos que el problema número uno que tiene este país es el económico, el segundo, deberías ser considerado el primero, es la clase política. La cifra de paro, cada día más apabullante, no desmiente la ignorancia de nuestros dirigentes políticos, más cuando afirman, sin orden ni concierto en su cacao mental, que España - magister dixit” Zapatero- está saliendo de la crisis.
Que ello lo afirme un funcionario de quinta, nunca lo hará, sería considerado una aberración, que lo haga el Presidente de nuestro país, es un pecado de “lexa majestad”, imperdonable desde todos los puntos de vista, suficiente para que, de existir vergüenza, ni siquiera llegando a la torera, cogiera la puerta de atrás y corriera a esconderse donde nadie, nunca, le pudiera encontrar.
Amaneció su zapateríl reinado con grandes, excluyentes pensaría él, pensamientos que antes a nadie se le habían ocurrido. Y no creemos que dentro de tales ideas le corrieran por ellas venganzas ignotas, todo lo contrario, bien pensamos que era llevado por su bonhomía.
La tan traída y llevada memoria histórica no sólo nos ha costado un dineral que mejor hubiera sido destinado a mejores logros, sino que ha resucitado un fantasma olvidado. La ética le falló de plano y de pleno, consiguió todo aquello que hubiera estado en el caletre de alguien que odiara la convivencia alcanzada, resucitando las dos partes enfrentadas, hace ahora la friolera de cerca de 70 años.
El tiro le salió por la culata. Ahora, hasta aquellos que le vieron como un salvador, le miran como viendo a un loco, un ido iluminado, sin luces. Sacar de sus tumbas a los que allí descansaban no era otra cosa que echar una bomba de pica pica al aire de una plaza en fiestas.
El gran alañador de tales despropósitos, quien llevó a cabo tan absurdas concepciones, el juez Baltasar Garzón, el mismo que se permitió el lujo igualmente vano y desproporcionado de pedir -creemos que no estaba en el guión - el acta de defunción de Franco. Una boutade sin duda. Por todo ello, el juez Luciano Varela, le acusa de prevaricar en sus investigaciones de la Guerra Civil y el franquismo.
El otro gran pensamiento de Rodriguez Zapatero, el que nunca, ni es sus más encendidos sueños se pudo imaginara presidiendo el Gobierno de España, fue solucionar el problema del separatismo de ETA, mediante conversaciones ad hoc.
Ello demuestra bien a las claras que de tal coyuntura no tenía ni la menor idea. El hecho también viene a demostrarnos que, cuando lo llevo a efecto, lo hizo acompañado por gentes que tampoco sabian nada del tema o callaron para no contradecir al jefe, que también.
Total, se parte de cero y se llega a menos cero. Así y ahora, se descubren actuaciones tan imcomprensibles como las que se han producido en el llamado “caso Faisán“. Donde, también en estos momentos, se intenta responsabilizar a los mandados cuando no han hecho otras cosa que seguir las ordenes emanadas de sus superiores.
¿A quien se le puede ocurrir pensar que un miembro de las fuerzas armadas hace partícipe, al dueño del Faisán, de la proxíma detención de un etarra?.
Resumiendo: Luciano Varela, magistrado del Tribunal Supremo, que instruye la querella contra el juez Garzón por la causa abierta de la memoria histórica, ha sido tentado por el Gobierno, así lo afirma el periódico ABC en su portada de hoy, para ocupar plaza en el Tribunal Constitucional.
El Gobierno, sin duda, quiere así agradecer al juez estrellado Garzón, su imperceptible diligencia en el sumario seguido en el “caso Faisán”.



