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18DIFICIL COYUNTURA, FALTAN SOLUCIONES
Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 18-01-2011
Tags: Autonomias, Elena Salgado, Estado, INEM
En los momentos actuales, aconsejar a alguien donde podría obtener más y mejores rendimientos a sus dineros, no deja de ser, cuanto más, una entelequia, cuanto menos un ejercicio lleno de riesgos. Predecir esto o aquello y obtener justo lo contrario de lo vaticinado es la lógica del día, que la sensatez ha quedado fuera de juego y brilla por su ausencia.
Entendemos la poca disposición de nuestros empresarios, no los estratosféricos, que también, aunque su enormidad les hace padecer la situación financiera en la que nos encontramos, si no desde la barrera, si desde el palco, que tampoco es mal sitio para ven los toros –hacemos la excepción de Cataluña, ya saben, la prohibición de torear en el coso de la Monumental de Barcelona– nos referimos primordialmente a los pequeños y medianos empresarios, a los que aún, resisten con todas sus fuerzas a las inclemencias que reciben desde todos los sectores de la Administración, la falta de ayuda de los gobiernos que, si bien no les han dado la espalda, les impiden con grandes dificultades sus financiaciones a base de ignorarles. Ellos son los primeros en sufrir el desaire y ellos también son los primeros que conocen mejor el nombre de muchos de cuantos conforman las interminables filas del INEM.
La Bolsa de Comercio, la Plaza de la Libertad, fue siempre un buen sitio para empresas que buscan en sus paneles de cotización una de las formas de autofinanciarse. El público inversor en general, tanto si se acercaba al parquet como si obtenía por otros cauces la información, sabia muy bien a que carta quedarse. En la actualidad deambula sin rumbo.
En los actuales momentos esas cotizaciones se han puesto tan difíciles y enrevesadas que hay que estar muy, ya no al tanto, también en los entresijos de lo que se cuece dentro, para que una inversión no termine amargándonos el día y hasta la noche de los tiempos. Los inversores allí, son profesionales del riesgo, de aquí que no se nos ocurra invitar al neófito o primerizo para que navegue en tan procesolas aguas.
La ruta tomada por nuestra economía no se debe a una insolvencia general, peor, se debe a una insolvencia de cuantos la dirigen –y aún nos cuesta trabajo admitir que la actual vicepresidente segunda, ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, participe en tal maremágnum de insensateces- ello nos lleva a fijarnos más en aquellos que, de su buena salud, pequeña y mediana empresa, dependen, primordialmente, la creación de puestos de trabajo, Esta debe ser la primera y gran preocupación, que de al traste con todo cuanto se está haciendo mal en este país de 18 Estados, si a las 17 autonomías sumamos el Estado central, éste que se ha visto superado por todos y cada uno de sus innumerables flancos.
El país que se hizo, cincuenta años atrás, el autonómico, era sabido, nos llevaría, tarde o temprano, a la catástrofe más absoluta. El divide y vencerás, es todo un hecho. Es el tiempo que estamos viviendo, ya lo sufrimos en nuestras carnes, lo que un día ya lejano se aventuró es ya una realidad. Y aún, hay quien pretende que se le otorguen más concesiones y que su déficit y embajadas los sigamos pagando desde un Estado que, si fuera fuerte y capaz, se opondría con total rotundidad.


