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11FIATE DE LAS ENCUESTAS Y NO CORRAS
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 11-10-2010
Tags: José Luis Rodríguez, José M. Barreda, Mariano Rajoy
Cuando José María Barreda, el presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha, comete el pecado pueril e imperdonable de denunciar lo que todo el mundo sabe, que por el camino que vamos nos espera la catástrofe – el presidente comunitario, cuando habla así debe referirse a los españolitos de a pie, no debe meter en el mismo saco a los políticos, estos ya se aseguran sus economías tanto para esta vida como para las siguientes generaciones -perpetra pecado “de lesa majestad” y tropieza en la misma piedra, aún con mayor culpa, pecado y puerilidad, cuando a los pocos días reniega de lo dicho como si aquí no hubiera pasado nada.
¿Por qué retrocede?, porque el personal socialista, tanto los de viva voz como los de “sotto voce”, no le acompañan en la algarada, miran sus intereses y le dejan sólo ante el morlaco. Sí, comete mayor pecado cuando repliega velas. El no enmendarla, aquí y en estos momentos, hubiera sido virtud, volverse atrás no es sino, miedo, cangelo, demostración palpable que lo pretendido iba en beneficio propio, de otra forma, la normalidad sería que, a pesar de todos los pesares, habérselas tenido tiesas. De cualquiera de las formas, los asesores del presidente de Castilla-La Mancha, no han estado lo que se dice muy avispados. Ni antes, ni después.
Sabe Barreda, como tampoco nadie ignora, a la altura de la horrenda película que está protagonizando José Luis Rodríguez Zapatero, que el tinglado se viene abajo, se cae por sus propias ineficacias, en plural; que tanto los de dentro del partido como los de fuera están al tanto, pero unos y otros también conocen que, un cambio en la situación económica, para bien, es claro, daría al traste con la forma de pensar hoy mayoritaria. Y el cambio supondría que casi todos lo celebraríamos, todo ello sin cambiar al presidente primero ZP.
Qué cuanto se espera es malo, que nada parece cambiar si no es a peor, es meridiano, pero los vientos son los vientos y a las fechas de hoy sabemos en la dirección que soplan cuando nos lleva el sombrero de la cabeza.
Pintan bastos para el partido en el poder, siendo los culpables, sin paliativos, el presidente que nos ha demostrado con suficiencia su falta de preparación para el cargo encomendado, sus seiscientos y pico asesores, sus ministros, sin que podamos salvar uno solo –el que no lo da de aquí, se le ve el plumero por allá- etc. En definitiva todos cuantos han prestado su colaboración para convertir a la octava potencia económica mundial, en una caricatura en el pelotón de los torpes.
Mientras, Mariano Rajoy espera a que el séquito de su adversario político pase derrotado delante de las cristaleras de Génova. Harían muy bien los peperos en mostrar mayor contundencia. Principalmente en su líder, cómodo y arrellanado en el ventanal de su despacho donde espera.
No hay que olvidar que las cosas cambian, todas sin excepción, y las encuestas son para fiarse hoy y trotar al mismo tiempo, no desperdiciarlo.




