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27ORDEN Y JUSTICIA EN EL CONCIERTO ECONÓMICO
Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 27-07-2011
Tags: MIguel Sebastian, Turismo chino
¡Oiga!, que esto no está para tirar cohetes, ni mucho menos, que mire usted que la prima de riesgo hoy baja y mañana sube un poco más, sin que alcance a darnos un respiro. Acaba de traspasar los 300 puntos, exactamente se ha quedado en 342 y el Ibex ni le cuento, se deja en el camino 1,5 por ciento y el bono, no digamos, ya está al 6,11. ¡Hay quien de menos!
¿De verdad que usted esperaba otra cosa? No, es claro, no. Aunque las perspectivas son buenas, al menos eso dicen quienes tienen motivos para creer en los milagros, todos las sitúan, a las perspectivas, a largo plazo, como por ejemplo las que las estacionan en el año 2020. Casi nada del aparato, para llorar y no echar gota, si así nos ponemos optimistas pensando que en la fecha nombrada nos van a visitar, -lo dice el señor ministro Miguel Sebastián, el de Industria y se queda tan pancho, si, ese de las ideas etéreas, por cuanto se le diluyen en el tiempo y en el espacio se le marchitan porque en nada serio concluyen- nada menos que un millón de turistas chinos.
A buen seguro que tantos visitantes espléndidos nos sacan de la ruina, pues al paso que vamos hasta esa fecha llega la penuria, si es que no se prolonga más allá en el tiempo. Y mientras, ¿qué hemos de hacer? Pregunta lógica y consecuente, ¿contemplar como se pasan los días, como llegan las horas tan temprano?
Mejor es dar un cambio de 360 grados y trampeando a la física, si ello fuera posible, girar tanta veces como para que seamos capaces de borrar de la faz de todos los gobiernos, también los venideros, las caras esas que con tanto ahínco y dedicación han coadyuvado para la situación, en la que nos encontramos, no se prolongue un segundo más.
Algo que es perentorio hacer y que está en nuestras manos llevar a cabo, que no es una entelequia pensada para más allá de un lustro, como el ejemplo anterior, es desacelerar, de una vez por todas las primas de riesgo que suponen, que son, los colocados a dedo. A dedo del que manda y que en su demostrada inutilidad, los ejemplos cunden como la mala hierba, no alcanzan a adivinar que, como ellos, estos también tienen el vuelo áptero, es decir a ras del suelo.
Asimismo sería conveniente que de una vez se pusiera orden y concierto, además de justicia, en un país archí-demostrado de corruptos, por el hecho probado que, tales argucias, llamémoslas así, a la postre las paga el ciudadano con sus impuestos o aún peor, con sus lágrimas el parado.
A pesar de todo cuanto antecede tengo la confianza necesaria para saber que, salir de la crisis pasa por tener dirigentes cualificadas, en concierto y en armonía para que todos, al tiempo, tirando del carro, le saquemos del atolladero. Mientras, intentemos quitarnos de encima el pesimismo que se extiende como marea negra por toda esta maltratada piel de toro.


