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11EMPRESA MODERNA: EMPLEADOS A LA CARTA
Archivado bajo (Asesoría) por José Luis Martín el 11-02-2010
Tags: empresa, Jefes y curritos, Mundo laboral
Con demasiada frecuencia se depositan empresas jóvenes, de futuros viables, en manos de personas poco idóneas, faltos de tacto, cuando no de currículum y experiencia necesaria. El resultado a todas luces es el esperado, el fracaso y con él el cierre de lo emprendido.
Casi siempre es el desconocimiento quien les desampara cuando no todo lo contrario, su ignorante intrepidez, como respuesta a lo desconocido, su imprudencia en tratar con poca cautela, los siempre peligrosos comienzos.
El responsable, el que está en la cima de la pirámide, debe mirar más por el factor humano que por los números finales. Estos vienen precedidos del acierto anterior. Subestimar su trabajo, infravalorarlo, tendrá su merecido reflejo en la cuanta de resultados.
No es lo mismo que el trabajador se vea respetado, una forma de valoración, bien considerado, que vituperado porque se tiene la erronea presunción que esta deleznable figura expolea las virtudes, cuando la psicologia nos dicen exactamente todo lo contrario.
Se ignora a la fuente primaria de riqueza y se obtiene por tanto un factor negativo; falto de motivación, el resultado es una indudable bajada de rendimiento.
La empresa, no es para olvidar el dato, es un todo compuesto de partes idóneas, en todo lo posible, en cada una de sus proporciones. El desequilibrio conduce a que los platillos de la balanza alcancen su máxima separación o alejamiento. No se nos hurta que un ciento por ciento de idoneidad sería un milagro para el que, el ser humano, de momento, no está preparado, capacitado, aunque, es obvio, debe siempre tenderse hacia la excelencia.
El trabajador implicado es un individuo contento y a la vez capaz, en el mayor número de casos, cuya dedicación tiende a superar la igualdad que le hace justicia, tanto en cuanto recaba de sus compañeros la amistad y la armonia, cuanto de sus superiores obtiene su complacencia.
Hace poco tiempo, relativamente, que ya no se pone en matería de discusión la idoneidad de las relaciones públicas frente al látigo obtuso. Ya se va viendo lógico conocer, además del currículum del empleado sus vicisitudes humanas - a la postre más importantes y trascendentes- sus aspiraciones y hasta su mejor planificación individual de la labor que lleva a cabo. Cuantas sorpresas positivas han nacido de tales procesos.
Estas atenciones conllevan y traen, junto a una mayor implicación en los resultados de la empresa, la resolución de muchos de los problemas. Las vicisitudes por las que necesariamente pasan toda entidad que se precie, se verán como dificultad propia, ya que el mero hecho de implicarles mejora su rendimiento, en tantos por ciento bastante estimables de lo que hasta ahora venían siendo norma.
Los favorecidos, en consecuencia, son los unos y los otros, la empresa y el trabajador. De ahí la importancia de conocer las actitudes que unos y otros aportan a una situación que, como estamos viendo por los tiempos tan dificiles que corren, es cada vez más cambiante.
El mundo laboral. ahora más. pues estamos asistiendo a una recesión desconocida por su profundidad y extensión, dará giros que llegaran a copernicanos de ahí que el trabajador nunca olvide que él, es el comodín y que para ello se necesita de sus disposiciones poliformicas, de su preparación exigente, estudios y demás facetas que le distingan. Siempre empezando por una preparación humana, tantas veces olvidada como esencial.


