LA AGRICULTURA POR LOS SUELOS

Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 21-11-2009

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Claro, dirán, ¿dónde sino?. Sólo que estos suelos referidos no son productivos, no es tierra donde se den y nazcan los cultivos, todo lo contrario, son pavimentos tercos que conforman el desinterés por quienes deberían más preocuparse por ellos. Aquellos responsables de la politica agraria, el primero de los sectores a tener en cuenta en el crucial desarrollo de un país.

Se quejan los afectado  y con razón. Su sector no ha crecido, prosperado mejor, acorde con los demás, con los tiempos que corren, no pongamos como ejemplo el inmobiliario -pues la comparación sería sangrante- pues a ninguno puede ser comparado. Se da la paradoja, lo cuenta uno de estos afectados, de estar cobrando por el kilo de trigo el mismo precio que su padre cobrabra hace treinta años atrás.

Se quejan, y dicen verdad, cuando dicen que se ven obligados a vender los productos que cosechan, no como excepción, sino muchas veces -de este hecho se comprende el reparto gratuito que con frecuencia llevan a cabo cuando la desesperación les invade- rayando el precio cuando no por debajo, del pagado por la semilla. 

Del porqué tan casquiana como catastrófica situación, es fácil de comprender, no cuentan con medios capaces de defenderse. El precio que les propone el intermediario es inamovible, o lo toman y se apresuran a aceptarlo o se queda con lo cosechado para simiente de rábanos o lo dejan que se pudra en el campo. A escoger.

Este, el intermediario -cada vez hay más antiguos agricultores entre ellos, la picaresca se aprende- con el que vende la mercancia, son los verdaderos herederos de los campos de cultivo. Entre ellos pactan el precio que ha de llegar al consumidor -el paganini final- cinco veces, -como media, hay ejemplos aún mas hirientes-más caro que lo han comprado al productor. Como pueden comprobar un chollo, sin riesgo alguno. Todo un lucrativo negocio.

El peligro que se deriva de esta situación, lo estamos padeciendo ya. La falta e mano de obra que deserta del campo porque no le convence el futuro. No podemos exigir que se quede cuando es más fácil y lucrativo, sobre todo más descansado, buscar ocupaciones más rentables, más descansadas, en otros sectores de la economía.

Este, el primario, cada vez más se va abasteciendo de las importaciones, pues cada vez menos quedan gentes que, sino les ampara la carencia hacía el terruño, salen de él escopetados. Pasarán pocos años, si es que todo esto sigue así, para que la dependencia exterior sea aplastante, mientras cada día, nuestras tierras se convierten en más improductivas.

Sería muy deseable que, a partir de la manifestación que hoy se ha llevado a efecto en Madrid, contar con las cooperativas agrarias, con los sindicatos del ramo -estos no son de clase- que tengan voz y voto en los ambitos donde se debe de discutir las políticas agrarias. Los precios  que se les abonan, a buen seguro, no tendrían igual reparto y hasta es muy posible que en algunos productos, el consumidor final, saliera favorecido

En este momento de crisis, muchos de los trabajadores en paro, venidos precisamente de este sector, volverían gustosos por donde han venido de potenciarse y valorarse  la olvidada agricultura, la primera de nuestras industrias, el arte, por definición, de cultivar la tierra.

DERECHITOS AL CAOS

Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 30-09-2009

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Caen los precios en general y es, a simple vista, una bendición para los bolsillos. Para la economia de las familias. ¿No es así?. Por supuesto, siempre que se haya tenido en cuenta que la bajada no tendrá repercusiones negativas sobre el trabajo y sueldo de los empleados. Ya saben, unos se aprietan el cinturón y otros se quedan sin él.

Es meridiano que una decisión tomada al albur, a la que nos vamos acostumbrando con demasiada frecuencia por repetitivas e inútiles, inciden sobre la empresa e inmediatamente después sobre los trabajadores que pueden perder, primero su puesto y después su capacidad de compra.

Es súbita la alegria pero aún es más rápido el desengaño. Cierto es que con los precios nos hemos subido a las nubes, cuando en ellas estábamos con nuestra pocas sabias decisiones creyendo, obtusos, que el globo podría hincharse como el milagro del Universo.

!Señores!, no es así. Quienes tenían capacidad de tomar decisiones ajustadas a la necesidad no lo hicieron, por ignorancia, que cabe el aserto o lo hicieron y ni puñetero caso por parte de aquellos que, por suficientes y engolados, llenos de necio orgullo por haber llegado, sin otro bagaje que el propósito, a su nivél de ineptitud, creían que nunca se iban a bajar de los caballitos del Tio Vivo.

Y para vivos, los nuestros, que sin importales una higa cuanto les dicen, los de dentro y los de fuera, siguen en sus trece, amarrados a sus pobres ideas, sin bajarse del burro que nos conduce al precipicio, sino al caos. Porque, dirán, en economía puede ocurrir cualquier cosa. Sí, hasta encontrarse cuatro millones y medio de euros más no se cuántos kilos en joyas en una chabola, en un nicho preparado al efecto hecho, supongo de ladrillos armados. Armados, digo de culpa, pues es obvio que los habían sacado del tirón…de la coca.

Con malas artes nada se construye y rectificar, la experiencia así nos lo dicta y enseña, es de sabios. Se bajan los precios, en caídas alarmantes y se nos hunden las empresas, mordidas por la crisis que deberían haber advertido, también ellos, con antelación, pero todo es remediable si, sin complejo alguno, cambiamos las medidas tomadas -subida de impuestos- y que, con antelación, sabemos que serán ineficaces. 

Así nos lo dicen tirios y troyanos.

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