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19EL CUENTO CHINO Y LA NARRACIÓN DE AZNAR
Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 19-04-2011
Tags: Aznar, Salgado, Zapatero
Ser ingenuos se considera una virtud, pues viene amparada en un corazón noble. En política, tan circunstancia no es bisoñez, el apelativo que más le cuadra al que ostentación haga de ella, es la de pecado de lesa majestad o aún algo peor.
En tal circunloquio han caído Rodríguez Zapatero y cuantos le acompañaban en su viaje a China. Deduciendo de las palabras del visitado conclusiones que han sido tachadas de inexactas, siempre precipitadas, sin duda por anheladas. Pues bien venían a resolver al menos un 50 por ciento del problema de la deuda de las llamadas Cajas de Ahorro, ya que habían abierto el cielo de la esperanza, con los 9.300 millones de euros prometidos.
A la postre, dirían nuestros avispados mensajeros, es la segunda economía mundial en trance de ocupar el liderazgo. Pues a pesar de todo, sus conclusiones dictan mucho de tener un ligero conocimiento de cómo y con que motivos se mueve tal economía, de haberlo tenido en cuenta se hubieran percatado de lo erróneo de sus planteamientos.
Cierto que, de no remediarlo los Estados Unidos, será aquella la nación que lidere la nueva economía mundial, la que salga de la crisis y ello se deberá, primordialmente, a la invasión silenciosa que por todo el mundo económico viene haciendo en los últimos años China. Si han tomado nota, verán que vienen los empresarios chinos, con sus trabajadores chinos, abren sus negocios chinos, dan trabajo solo a chinos y el dinero que ganan lo envían, a través de bancos chinos, a la reserva cada vez más enjundiosa de este país.
Actúan pues como verdaderos parásitos infiltrándose y tomando carta de naturaleza en las redes económicas de los países donde se asientan y estos, los más, ignoran su formas de actuar, de aquí que sea fácil la deducción de que muy poco les conviene, al menos, así ha sido hasta momentos actuales, cambiar su política económica, sutil y silenciosa, pues ruido, lo que se dice, no hacen.
Los cambios no deben esperarse desde fuera, por más que bienvenidos sean si así fueran. Los cambios necesarios han de fraguarse dentro, sin espera alguna, pues tales distracciones hablan más de ignorancia que de otra cualquier cosa, que tal maldad no se supone que exista mirando a los cinco millones de parados, que esta es la cantidad que espera el ministro de Trabajo a la que llegaremos en el presente ejercicio, por más que haya sido rectificado, de forma inmediata y contundente, por su superiora en rango, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado.
Y a todo esto, como si no anduviéramos colmados de expectativas negativas, sale el ex presidente Aznar, en una conferencia, parecía por el lugar muy informal y sin mucho caché, todo hay que decirlo, allende de nuestras fronteras, en la patria de Obama y no se le ocurre otra cualquier gracia, ¡y van ni se sabe!, poner en duda la solvencia de España para hacer frente a la ruina que nos acecha.
Para llevarnos a la hecatombe, señor Aznar, el actual presidente en funciones o ya sin ellas, se sirve solo, no hace falta que nadie le venga a echar una mano.


