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13PROHIBIDO ECHAR LA LENGUA A PASEO
Archivado bajo (Análisis económico) por José Luis Martín el 13-12-2010
Tags: Jáuregui, Pérez Rubalcaba, Sebastian, Zapatero
Los hay que no aprenden. Con la que está cayendo y el Presidente del Gobierno de España –nunca tan poco tuvieron la opinión tan general en contra- José Luis Rodríguez Zapatero, se atreve con descaro e insolvencia a decir que “estamos en la última curva de la crisis”. ¡Qué más quisiéramos! Estamos con la soga al cuello, esa es la verdad pura y dura, en el lugar donde con más asiduidad se derrapa, señor Presidente. Déjese usted de una vez para siempre de proferir descabelladas afirmaciones que, lejos de dar esperanzas, producen desazones sin cuento.
Tal ha sido como lo cuento que el mismo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, ¡cojan sus palabras por donde se quieran!, a la postre ha venido a expresar la sinrazón de su jefe cuando afirma, con algunos circunloquios que lo dicho se ha hecho en metáfora y que nadie mejor que ZP conoce que, todavía, estamos subiendo la montaña de la crisis. Se hace igualmente pino, saber que del tema, sabe algo.
No es la primera vez que un ministro del gobierno Zapatero –o debemos decir del gobierno de Pérez Rubalcaba, ya de facto- contradice al columpiante. ¿Recuerdan, en el tema de las renovables? quien entonces tuvo que pedirle silencio fue el titular de Industria, Miguel Sebastián.
Y a propósito de este ministro, diremos que, poca gracia le debe haber hecho el palo que la agencia Standard & Poor`s ha asentado a Iberduero, Endesa y Enel, cuando ha calificado sus perspectivas como negativas. El revés procede del retraso mantenido en la titulación del déficit de tarifa, el caos regulatorio que mantiene en un ¡ay! a los empresarios y por supuesto nuestra poco enviable situación económica.
Todo es mohína donde no hay harina. Vamos, que no levantamos cabeza. Esto en los días que se conoce que, aquella cacareada historieta de la Memoria Histórica y que ahora se descubre que el dinero ha ella destinado para exhumar restos, solo en un tanto por ciento pequeño, sirvió para sus fines.
Las subvenciones, en tiempos de crisis deben ser otorgadas a objetivos productivos, nunca en mandingas que sólo sirven para engordar cuentas corrientes, de aquellos que con tanta diligencia saltan las charcas donde deberían ahogarse.
Todo cuanto antecede viene a explicar la desconfianza mostrada por los ciudadanos preguntados por el CIS hacia nuestros políticos. Cierto que aquí suelen pagar justos por pecadores, pero no es menos cierto que la minis valoración es consecuencia de sus actos punibles, a las que nadie pone cote ejemplar.
Se salvan del barómetro del CIS la Corona y las Fuerzas Armadas, las dos instituciones reconocidas por su seriedad y solvencia, algo que debería ser asignatura obligatoria para los suspensos políticos. Suspensos que nunca han de quedar para septiembre, todo lo contrario, si para que se queden en sus casas y disfruten de lo ganado, sin volver a aparecer por ninguna de las instituciones que tuvieron la desgracia de acogerles.



