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18EN CAMPAÑA SE ADMITE TODO
Archivado bajo (Análisis de actualidad) por José Luis Martín el 18-11-2010
Tags: Gallardón, Montilla, ZP
Esto al menos es lo que deben pensar los descerebrados que tratan a los ciudadanos como productos de calidad inferior, si es que tienen la deferencia de individualizarnos, que normalmente lo hacen dirigiéndose a la manada, por no decir rebaño, que suena algo peor.
Los chicos del PP, con una intención, si no llena de virtudes, si dentro de los que a bien puede dar lugar la circunstancia que vivimos, traducen en imágenes imposibles una payasada visible donde, el pobre inmigrante es muerto a misil, por la gaviota convertida en caza bombardero.
Se han retractado, ¡ole!; ahora bien, antes hay que visionar, mucho antes hay que ahondar en los trabajos que, no por venir de un artista deben ser buenos y no dañar la sensibilidad del espectador.
Naturalmente el PSOE no iba a quedarse atrás, ¡estaría bueno!, eso después de haber llamado a los autores del corto, primos hermanos de Le Pen e hijos de la Liga Norte, por boca del actual ministro de Fomento, que responde, creemos, que no lo hemos comprobado, al nombre de Pepe Blanco, don José. Ellos, ¡no iban a ser menos!, también se han descolgado con otra “boutade”, sacado de la manga o busque usted de donde, que la mera introducción de la papeleta en la urna, votándoles obviamente a ellos, se obtiene una suerte de parpadeo, un tic nervioso en salvada sea la parte, que muy bien puede ser confundida con la alegría que produce un orgasmo.
Bonito sin duda el ejercicio comparativo, edificante ante todo. Pues mire usted, no, ganas de “estornudar” me dan. Tanto ellos como los otros, porque como nada tienen dentro de la mollera, creen lo mismo de quienes estupefactos asistimos a sus gamberradas.
Una cosa es defender una campaña para salir airoso de una votación, que nos la hemos trabajado como Dios manda y otra bien diferente es hacerlo a costa del buen gusto, que ya han demostrado que por lerdos y mal educados no la tienen.
Todo esto en un tiempo adverso, cuando desde todos los ángulos del mundo económico reclaman al gobierno de nuestro país medidas capaces que nos puedan distinguir de los casos más flagrantes de Grecia, que ignora como va a poder pagar, de Irlanda, que ya ha admitido la ayuda dando su débil brazo a torcer, además de los malos vientos que corren para Portugal.
Y en esto, Cataluña, en fiestas votivas de urnas, para que Montilla siga siendo, que pintan bastos para quien ahora repugna del tripartito, Zapatero se saca de la manga, otro mangotazo y se acuerda, después de cuatro años, que es llegado el momento de concederles los trenes regionales. Como ven, blanco y en botella.
Por casi idéntica razón, mirada desde el ángulo contrario, Alberto Ruiz Gallardón ha recibido en La Moncloa el varapalo del presidente Rodríguez Zapatero, que le ha negado la refinanciación de la voluminosa deuda contraída por las obras faraónicas que se están llevando a cabo en Madrid.
¿Qué esperaba el alcalde? ¿Acaso el partido en el poder gana algo en esta partida? ¿Le importa algo Madrid a ZP? ¿Cómo se confunde Gallardón implorando al Altísimo, acaso no sabe que es ateo, aunque sea por la gracia de Dios?



